sábado, 19 de febrero de 2011

Comprar, tirar, comprar.

Comprar, tirar, comprar



Documental emitido por Televisión Española sobre la caducidad programada en los productos que se fabrican.
Espero que os resulte interesante.

miércoles, 16 de febrero de 2011

lunes, 31 de enero de 2011

¿Qué vamos a dejar a nuestros hijos? Me importa muy poco

Hace unos días me llegó a mi correo un texto escrito por Leopoldo Abadía con el título ¿Qué vamos a dejar a nuestros hijos?.
Primero me aseguré que el texto era de la persona que me decían ( ya me pasó antes con un texto supuestamente de Pérez Reverte) y una vez comprobado lo reenvié. Creo que es interesante y que debemos reflexionar sobre lo que dice. Aquí os dejo el texto y el enlace a la página donde lo encontré, espero que os resulte interesante.

Leopoldo Abadí­a (autor de " La crisis Ninja ") dice en su artí­culo:

Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos.
Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que "Dios les coja confesados".
Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.
En muchas de mis conferencias, se levantaba una señora (esto es pregunta de señoras) y decía esa frase que me a mí me hace tanta gracia: "qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?"
Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir "qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?"
Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido:
"y a mí qué me importa?!"
Quizás suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.
Yo era hijo único. Ahora, cuando me reúno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64.
Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho.
Pero qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:
1. La guerra civil española
2. La segunda guerra mundial
3. Las dos bombas atómicas
4. Corea
5. Vietnam
6. Los Balcanes
7. Afganistán
8. Irak
9. Internet
10. La globalización
Y no sigo, porque esta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro.
Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? Si no se lo podí­an imaginar!
Lo que sé que hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí­, fue culpa mí­a.
Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrarála depre y además, no servirá¡ para nada, porque no les ayudará en lo más mí­nimo.
A mí­ me gustarí­a que mis hijos y los hijos de ese sector que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales. Lo que por ahí­ se llama "buena gente".
Porque si son buena gente harán un mundo bueno.
Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación:
que sepan distinguir el bien del mal,
que no digan que todo vale,
que piensen en los demás,
que sean generosos. . . .
En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran.
Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel dí­a me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho qué hijos í­bamos a dejar a este mundo.
A la señora joven le sobraba sabidurí­a, y me hizo pensar.

Y volví­ a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.
Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofí­a y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas.
Pero lo fundamental es lo otro: los padres.

Ya sé que todos tienen mucho trabajo,
que las cosas ya no son como antes,
que el padre y la madre llegan cansados a casa,
que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva,
que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado.
Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.
Leopoldo Abadí­a.

P. D.
1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.
3. Y así­, además de divertirme, quizá¡ también ayudo a formarles.

Enlace: http://www.cotizalia.com/desde-san-quirico/hijos-nietos-futuro-20100305.html

sábado, 4 de diciembre de 2010

Conspiraciones tóxicas

Aquí os pongo una reseña del último libro que estoy leyendo, y que es bastante interesante ya que aporta muchos datos que abalan cada información que da.

CONSPIRACIONES TÓXICAS

Cómo atentan contra nuestra salud y el medio ambiente los grupos empresariales

de R. Carrasco, M. Jara y J. Vidal (Martínez Roca, 2007)

Ediciones Martínez Roca-Grupo Planeta ofrece con Conspiraciones tóxicas: Cómo atentan contra nuestra salud y el medio ambiente los grupos empresariales, (Rafael Carrasco, Miguel Jara, Joaquín Vidal), un libro sobre los lobbies de las industrias más contaminantes, sobre las oscuras relaciones de las grandes empresas y el poder político en España y en la Unión Europea.

¿Saben las compañías telefónicas que las radiaciones de los teléfonos y sus antenas pueden causar la muerte? ¿Cómo silencia la industria nuclear a los disidentes? ¿Cómo ha conseguido la industria de la alimentación basura y transgénica colarse en nuestros platos? ¿Quiénes son los responsables de la construcción de gran parte del litoral? ¿Por qué nadie impide que las empresas químicas hayan liberado 104.000 sustancias tóxicas en la naturaleza y en nuestros cuerpos?

Para saber más pincha aquí

(Texto extraído de la página web

http://www.migueljara.com)